entre.

En el silencio me encontraba y me encontré. En las mañanas largas, entre la niebla, la humedad, el canto de los pájaros, la bocina del que vende pan, el fuerte eco de los camiones cayendo en algún hueco sin parchar. Entre promesas falsas de mandatarios, políticos, familiares y las mías. Entre la culpa a la herencia, a la genética, a los aciertos y desaciertos, a los que me rodeaban por obligación, por decisión y omisión. Entre el desgaste emocional del querer encajar, ser parte, unirse con otros y convivir en comunidad, en armonía, en una meseta de calma, de continuidad, de sin razón y corrección. Entre voces oportunas e inoportunas. Entre refutaciones personales y silencios explosivos. Entre la explosión de ser yo mismo en esta ciudad tan caótica y cobarde a la vez.

Entre estas montañas me encontré una vez más y entre estas montañas me encontré a mi mismo una vez más.

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