Aquí el primer cuento corto, o muy corto que he escrito. No me convence mucho, pero es bueno escribirlo y tenerlo guardado, porque algún día de aquí puede salir una novela o algo.
-¿Qué sería matar a alguien? Pregunta que se hizo una y otra vez antes de cometer semejante acto. Se sorprendía por su tranquilidad. Lo había cometido. Respiraba aún con tranquilidad.
-¿Vendrán después los síntomas post asesinato? Se preguntaba. Lo había hecho bien, tal cual lo muestran las películas. No había dejado rastro alguno. Usó el traje que le recomendaron, tuvo las precauciones del caso y toda la sangre fue casi como un rayo de luz tenue. Eso no la tenía intranquila, lo que la tenía así era ese extraño sentimiento de nada. Había asesinado a alguien y estaba completamente tranquila.
-De haberlo sabido antes que me sentiría así de tranquila luego de algo así la hubiese pasado mejor en la universidad, pensó.
A lo lejos escucho llantos, personas gritando con tono de desesperación. Salió del cuarto a ver que sucedía, o eso creyó hacer. Se dio con la sorpresa que no podía mover ninguna parte de su cuerpo. Estaba petrificada.
-Tal vez ya estoy sintiendo los famosos síntomas, se dijo a si misma. Miró alrededor , estaba todo oscuro y frio. Ella no recordaba así su dormitorio.
-¿Dónde estoy?, se preguntaba una y otra vez. Se esforzó como nunca antes por levantarse. Por fin lo logró. Una vez de pie miró alrededor del cuarto, no reconocía nada. Volteó a su izquierda y fue ahí cuando se vio a ella misma, echada, al lado de arreglos de flores, en un cajón de madera blanca.
¿Qué hago ahí?, se preguntó exaltada. Se miró en un espejo que se encontraba al fondo del cuarto, o al menos eso intentó, ya que no vio nada. No había reflejo alguno de su cuerpo.
¿Estoy muerta? ¿Yo? ¿Yo?, gritaba de manera repetida.
Por eso no sentí nada. Debí confundirme, pensó ya más tranquila.
Así fue como se dio la muerte de Lisa. En su intento de asesinar a Cayetana, su hermana gemela.
Lástima que no se dieran cuenta antes que sufría de esquizofrenia.


He leído el 80% de tus escritos. ¡Que catarsis! Fui desde lo más reciente hacia el inicio. La evolución es increíble, la combinación de palabras para desnudar sentimientos ha ido creciendo y haciéndose cada vez más intensa y dolorosa también. Yo hacía lo mismo que tu hasta que un día decidí borrarlo todo. Ahora escribo sólo para mi. La valentía de antes, ya no la tengo. Igual, en privado, sigue siendo completamente liberador. Sigue escribiendo Nicolás. Libera, bota, escupe. Aprovecha llevar todo hacia el papel o hacia otro formato. Te felicito mucho, mucho.
Gracias Sandrita! No has debido borrar tus escritos!! Pero bueno, anímate a publicar los de ahora, sé que a muchos les gustará leerte! Un abrazo! 🙂