De lo que fue quedó el recuerdo. El que hubo, surgió y desapareció.
Del que anhelé, no dormí, rogué y trasnoché, tan solo quedó el rastro invisible. El aliento rendido, el cansancio crónico y malestar indoloro mas incómodo al recordar.
Que del anhelo, solo hielo, solo frío, vapor y distancia.
Casi ya pasada y rancia.

