Vemos pasar aquel sentir
Vemos vivir aquel sufrir
Vemos que pasa y nadie lo saluda.
Vemos que llora y no hay consuelo.
Queremos que esto pare,
Queremos que esto se detenga.
Seguimos haciendo lo mismo.
Buscando cambiar resultados.
Vemos pasar aquel sentir
Vemos vivir aquel sufrir
Vemos que pasa y nadie lo saluda.
Vemos que llora y no hay consuelo.
Queremos que esto pare,
Queremos que esto se detenga.
Seguimos haciendo lo mismo.
Buscando cambiar resultados.
Debe ser que lo pensó mucho.
Cada movimiento era perfecto
Cada respiro era el necesario
Cada paso resultaba la medida exacta de los kilómetros a recorrer
Todo el tiempo recorría a la velocidad de él.
Él dominaba el cielo
Él dominaba sus ansias
Y a las penas, él les hablaba
Que se calmen les decía.
Que no se preocupen.
Que acá estaba él, aunque a muchos eso no les daba confianza.
Ella estaba ahí.
Ella esperaba los calculados pasos que él daba.
Ella confiaba.
Confiaba en él.
Él y ella ahora son él, ella y él.
Él no llegó.
Ella no esperó a él y él se aprovechó.
Olores que te llevan a lugares
Visiones que transportan a personas
Personas que merecen ser nombradas
Nombres que provocan sufrimiento
sufrimiento que aviva el sufrir
sufrir …. duele…
.
Duele verte y no tenerte
Duele leerte y no escribirte
Duele olerte y no tocarte
.Duele sobre todas las cosas, que te tuve
y
te
perdí.
Ella elevaba sus manos y apuntaba hacia el cielo. Miraba hacia adelante. Miraba hacia atrás. Miraba hacia el piso. Sonreía. Sonreía y se reía. Miraba al cielo nuevamente. Sus dedos apuntaban al sol. Le hablaba al sol, las nubes. Les decía algo. Gritaba. Estaba feliz. Se montó en su bicicleta. Movía la cabeza de lado a lado y no podía creerlo.
Él por su parte tan solo la vio pasar. La vio allí. Caminando al lado de su bicicleta. Cruzaron miradas. Miradas fuertes, de esas que sabes que te vio. Que sabes que la viste, que era ella. Luego al ver por el espejo retrovisor del auto la vio. La vio elevarse. La vio haciendo honras al cielo. Saludando al sol. Dejando todas estas dudas. Todos estos días buscándolo. Una simple mirada fue suficiente. Lo vio. La vio. Se vieron. Ella estaba bien. Él estaba tranquilo. Verónica, nos encontraremos nuevamente. Podremos conversar.
Está sentado. Mira fijamente por la ventana de su cuarto, y no ve nada. Hay una pared blanca a menos de treinta centímetros. Sigue mirando fijamente. No hay nada. Gira lentamente hacia la derecha y se ve en el reflejo de un televisor apagado. Cierra los ojos. Los deja cerrados por quince segundos. Los abre. Se mira nuevamente. Sigue reflejado allí. Recuesta la cabeza en sus manos, casi en posición fetal. Sigue sentado en esa silla en la cual lleva días sentado. Parece que se está lamentando de algo. Parece que estuviese llorando. O tal vez rezando. No es católico. No llora. Presiona sus ojos fuertemente con la palma de sus manos. Ve una luz blanca, muy blanca. Le gusta. Levanta la cabeza bruscamente. Abre los ojos rápidamente. Gira hacia la izquierda y mira por la ventana. Ve todo blanco y difuso. Ve esa pared blanca. A treinta centímetros de él. Pero ve todo más blanco. Una leve sonrisa aparece en sus labios. Gira a la derecha. El blanco está desapareciendo. Se mira en el reflejo del televisor. Casi no se ve esta vez. Esta vez está muy blanco y confuso. La sonrisa se pronuncia. Es una boca abierta. Se ven unos dientes amarillos. Grandes. Se ríe. Ahora se escuchan sus carcajadas. Cierra los ojos. Siguen cerrados. Los abre. Gira a la izquierda. Ve la pared. Blanca. Si. Sigue ahí, Blanca. Y no pasa nada.
Y que equivocado estuvo. Estacionado en esos pensamientos erróneos. Queriendo creer que era posible e indicado.
Sabe muy bien que no es real, que vive entre engaños, que ella no merece ni un segundo de su tiempo. Nada.
Pero él es torpe, él no aprende.
«Aprenderá
a golpes»
o por medio de la razón, eso sí
no debe dejar de creer en ello, porque ello le da vida
aunque esa vida vuelva a la miseria inconfusa de su ser.
Respira, total… respira.
Un mes atrás salí por ese lugar donde la luz ya no caía. Salí para darme cuenta que todos ya se habían ido.
«Si creíste que todo sería igual, que iluso fuiste…» escuché.
Hoy nadie espera, el tiempo cuesta y ya no disfrutamos.
«Olvida ver el paisaje, que hoy por verlo puedes perder la vida… por un distraído que está viéndolo en su pequeño mundo… mundo de bolsillo» escuché de nuevo.
Un mes atrás
salí, pero
juro
no
lo
haría de
NUEVO.
Que jodido puede llegar a ser eso de cuestionarse sobre todo lo que hacemos en la vida. Hoy en la mañana leía en menos de diez minutos a dos personas compartiendo en Facebook como odiaban ser parte de un rebaño. Uno hablaba de porque debíamos salir de noche para conocer gente, conocerla entre luces oscuras y entre música altísima. La otra hablaba de como nos convertíamos en personas rutinarias y creíamos que la felicidad era hacer millonario a otra persona y ni ser apreciado.
Lo peor de esto es que yo pienso lo mismo pero no se que hacer para terminar esta rutina. Desde el día que decidí tatuarme en el brazo «dejando el sistema de lado» me ha ayudado a tener presente cada vez que siento que caigo denuevo en ese círculo vicioso. Últimamente he dejado las discotecas, donde la gente aparenta mucho. Trato de cambiar de planes, salir de Lima (que me atormenta), dejar que estereotipos influencien mi pensamiento sobre ellos y dejar de tener que hacer cosas especialmente para que las demás personas me acepten, bajo lo que ellos creen está «bien».
Lo bueno es que a fin de año termino la universidad y espero poder dedicarme ya al cien porciento a lo que quiero hacer en la vida para ser feliz, que definitivamente no es tener un carro último modelo, un departamento en el golf, casa de playa, 2 hijas en el Roosevelt y una esposa con apellido extranjero.
Que la chupen.
Esa calma había muerto. Creía controlar sus emociones. Creía estar listo para cualquier imprevisto.
La calma habría sido vencida por quien menos esperaba.
Un rayo de luz refleja en su sonrisa y esta desaparece, como lo hacen las vidas que pasean por este universo.
Que grande sensación de vacío. Eco de sus entrañas rugen como el eclipse de nuestros ojos al unirse.
Vaya cautividad aplicada.
PORQUE EL VIENTO AL SUSPIRAR, MELANCOLÍA DEJA ALIVIAR
CORREN ALMAS PASAJERAS, ENTRE PAÍSES DISTANTES PERO A LA VEZ LEJANOS.
SIEMPRE TOCAR, EN SENTIDO DE A LO LEJOS MIRAR
LARGAS VIDAS QUE
VUELAN
SIN
UN
CAMINO AL ANDAR.
CORRE VIENTO, CORRE ALMA.
CORREN VIDAS, PARALELAS
¿VAN A ALGÚN LUGAR?