No sé de dónde viene esta idea. Este sentir tan confuso, tan único. Este enredo de nadas y cosas que aún no logro desarmar. Que aún andan en proceso de ser leídas, entendidas. Interpretadas. No sé el por qué de muchas cosas. Tampoco sé cuál es la prisa. De ir sin rumbo buscando un rumbo. O de ir en rumbo odiando el rumbo. No sé cómo funciona esta realidad. No logro entender completamente el juego. No encuentro triunfos e identifico pérdidas. Veo más dudas que certezas, más quejas que glorias. No sé si es necesaria la anestesia que pausa los nudos. Que calma las ideas y camina lento. Pues a ese ritmo se extraña el caos. Y en caos se extraña lo cierto. No sé muchas cosas aún. E intento descifrarlas en mi elección de palabras. En darle un sentido a las oraciones. Y encontrar un por qué han salido así, en este orden. No sé si me ayude, me sane o me salve. No sé si recuerde, desee o desarme. Este nudo que son mil cien nudos. Este enredo que extraño y detesto.
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fuera y dentro.
Conocí el hielo con gente esquiando sobre él. Palos de madera, cascos, gritos todo como ayer. Como ayer. Y hacía un frío infernal. Fuera y dentro del cuarto. Conocí el invierno con niebla baja. No podía ver. Las pistas mojadas, gente muy abrigada. Me cansé de humo oler. Y el silencio invadía la ciudad. Fuera y dentro del cuarto. Caminé entre calles. Ni leyendo entendía lo que estaba pasando aquí. Todo era distante. Voces que calmaban deseé no más oír. Y hacía un frío infernal. Fuera y dentro del cuarto. Conocí estar solo y rodeado de gente. Conocí estar solo estando siempre presente. Fuimos a una banca, Fuimos a tu casa, Última velada, por la mañana partí temprano. Me fui a escondidas, me fui en silencio. No vaya a ser que cayera de nuevo. Fuera y dentro del cuarto.
necesario.
Es necesario salir del estado en el que estamos para abrir panorama a lo externo y a la profundidad de la mirada. La mirada condicionada y muy bien resguardada en lo común, trascendente y natural.
Es necesario observar, observarnos, evolucionar, escuchar y discernir. Poder ver, apreciar opiniones y percepciones.
Es necesario aprender y evaluar. Desaprender y reprochar. Es necesario hablar y no callar. Defender y proteger. Salir y no más entrar, si así tu corrección lo requiere.
Es necesario decir basta.
Se acabó.
Ya estuvo bueno.
Es necesario recordarse y hacer recordar que nada es para siempre, que nada es absoluto. La evolución es real y el cambio es siempre necesario.
manhattan.
Me siento en Manhattan, el café de Jr. Santa Rosa que recién ando conociendo a mis 32 años. He venido al centro para apostillar un documento, saliendo he visto este café y quiero creer que el lugar tiene muchos años e historia. Me recibe un señor mayor y hace que mi prejuicio se fortalezca. Tengo el celular al lado y estoy tentado por buscar en internet si es que estoy en lo cierto o no. He pedido un capuchino, con leche sin lactosa. Hay un señor al lado tomando un latte y leyendo el periódico. No sé si ande como yo, haciendo hora en una zona lejana a la suya o sea uno de esos señores que aún siguen viviendo llenos de rituales y rutinas, aferrados al pasado donde todo era mejor y placentero para ellos. Porque en mi prejuicio también está esta idea de la persona mayor que sigue visitando los mismos lugares, sentándose en la misma mesa, pidiendo lo mismo y siendo atendidos por la misma persona. Todos siendo muy amables con él, a pesar de que tal vez no les agrade tanto como cree su presencia. La verdad que es agradable mi estadía, se me asemeja a la idea de algún lugar de Europa, a donde estaré partiendo pronto, y el haber terminado estas líneas sin corroborar la real edad del local me satisface tanto como el caliente capuchino con leche deslactosada que estoy por acabar.
qué calor.
Hoy amaneció un poco nublado y sentí felicidad. Caminar por la sombra cual perro me genera calma. Recuerdo que desde chico siempre amaba el verano. Era la mejor temporada del año. Significaba andar sin horarios, con amigos, sin colegio ni profesores. Y creo que es por eso que siempre me gustó el verano y no tanto por el calor y el sol. Igual no lo sé, es algo que ando concluyendo últimamente. Porque días como estos, nublados, andan siendo de mi preferencia. Y los días más soleados me cuestionan si subir a la moto o no, si salir a pedalear o correr o mejor esperar a que baje el sol. Si sacar gorra o no, ponerme bloqueador para que no se quemen mis tatuajes, entre otras cosas que me anda demandando el sol.
Y el frío también demanda cosas, lo sé. El frío sin abrigo es igual o peor que el sol sin sombra, sin resguardo. Y recuerdo a los perros nuevamente y a su habilidad innata para encontrar sombra. Sí pues, le queman las patas. Y a mí se me ha quemado la cabeza de tanto pensar en el por qué de las cosas. En tratar de encontrar respuestas a todo o al menos interpretarlo de alguna manera, darle un sentido al sin sentido, al azar, a lo que simplemente sucede o sucedió.
No sé ni sabré si el verano me gustaba por su clima o por la libertad que encontraba en él al no tener que ir al colegio. No sé si algo tan lejano pueda aún condicionar mi comportamiento y gustos, aunque creo que sí. No sé si pensar en estas cosas me hagan mal o bien, pero es un hecho, las pienso. Como el hecho que el calor últimamente no me anda gustando tanto. Y está bien. Por más que a veces quiera aferrarme a una imagen establecida de lo que fui, al recuerdo inamovible de la persona que en algún momento era yo.
Sé que todos cambiamos, que el crecer es cambio constante. Que como en los guiones, sin cambio no hay crecimiento en el personaje. En mi caso, siendo yo el personaje de este cuento, de mi vida, me cuestiono el cambio, el por qué cambió, de dónde vino y si es que tiene sentido o no. Y ahora que lo relato, lo escribo y hago visible tiene sentido. Pues creo andar viendo si es que los cambios de este ser tienen sentido y suman a la historia. La diferencia quizás es que esta vida no cuenta con tres actos, no necesita un clímax ni resolución, en esta si se permite los saltos de tiempo y no todo tiene que estar justificado.
Claro todo esto lo creo, pero la verdad no sé nada.
Solo algo quizás, que el calor no me anda gustando tanto como antes.
en silencio.
Me fui a buscar el mar. A perdonarlo por aquella vez que me quiso obligar a ir hacía donde aún no quiero ir. A la vez que tras una buena y fuerte pelea casi me apaga para siempre.
Me fui buscando reconexión y alejarme de la presión. Me fui a aprender desde lo más sencillo de su definición. Me fui consciente que no sé nada y que el aprender es minuto a minuto si estás presente.
No quise usar zapatos ni reloj. No quise ver con los ojos, sino solo sentir. No le di espacio al miedo y olvidé de los prejuicios.
Me fui a buscar el mar. Me fui a perdonarlo.
Me fui a encontrarme en sus olas y a aprenderme a perdonar en silencio.
el camino.
Hay cosas que uno suele repetir. Es un patrón que está presente. O es muy latente o está muy oculto. La gran verdad es que su presencia es real.
Yo suelo andar de a uno. Suelo tomar decisiones tras un debate entre yo y mi otro yo. Y por más que sepa muy bien esto, suelo engañarme tras objetivos de un ajeno para más tarde, en el camino, darme cuenta que mi objetivo está por otro lado. Luego, consciente de ello, empiezo a ir por mi camino y tras un tiempo, corto o largo (pues varía mucho), vuelvo a distraerme por caminos y objetivos que no son los míos.
Esto me solía molestar mucho, me reclamaba a mi mismo cómo es que podía ser tan débil, tan poco presente.
Ahora me sigue pasando y creo que me seguirá pasando. Porque no creo sea algo malo. Es una ayuda a recordar por dónde es tu camino, por dónde te gusta transitar. Rodeado de quiénes y a dónde piensas algún día llegar.
Tampoco creo que la distracción sea el enemigo. Es más bien un amigo que te aconseja y vela por tu bien sobre todas las cosas.
conexión.
Las mañanas de los domingos en soledad suelen ser de mis favoritos. El sol va saliendo y mi cuerpo entre humo y café anda listo para recibirlo. El fútbol inglés suele ser mi primera opción. Juegue o no mi equipo preferido, siempre hay algún buen partido en esa liga. Y quedarse en pijama también es parte del plan. No durante todo el día, pero si en esa prolongada mañana. En verano el calor suele colarse al cuarto y exigir que prenda el ventilador o que salga del cuarto y empiece con cosas más productivas. Yo decido por el ventilador, ya que hacer cosas más productivas no me parece correcto. Por que yo creo que el ocio también es productivo. La mente, que suele ir a mil por hora, tiene un respiro en esta mañana dominguera tan querida. Es el momento donde ella es libre y puede sentirse muy bien de estar haciendo «nada».
Yo sé que durante estas desconexiones de la rutina de semana es cuando conecto con ideas trabadas, nuevos proyectos, respuestas a preguntas inconclusas, y motivación a uno mismo de seguir por el camino que creemos es el correcto, y ojalá el tiempo sea que se encargue de afirmar todas estas sensaciones que se hacen más fuertes los domingos por la mañana.
cogollo.
Es quizás el momento adecuado el que menos te muestre interés. Pues incómodo es darle trabajo al que muestra su apoyo al revés. Es momento y disfrute deseado, el honor y desaire tal vez. Pues tenerlo y dejarlo de lado, es lo mismo solo que al revés. Debo darlo todo por sentado. Todo pasa, gira y vuelves. Al lugar menos esperado. Al inicio sin fruto ni sed. Es aquella sonrisa inconclusa y el recuerdo de lo que no fue, lo que a uno mantiene con vida, lo que a uno hace el cuerpo mover. Pues tú fuiste motivo inconcluso, fuiste pieza del juego ajedrez. En tu cuerpo se dio la batalla. En tu lienzo pinté yo sin ver. Y sentirte a mi lado sería, pues sentir en mi vida otra vez. Hoy yo ruego sentirlo de nuevo. Hoy yo ruego te vea otra vez. Así sea tan solo en mis sueños. Así sea por única vez.
salud. gracias.
En el patio de mi tía duerme un gato. Y no solo en las noches. Pues este gato duerme todo el día. Que aburrido ser un gato. Aunque últimamente ando todo el día durmiendo.
Soy alérgico a los gatos.
Me aburre pensar, y mi mente no deja de hacerlo. Tal vez podría decirse que me da alergia detener mis pensamientos.
Gatos y pensamientos que me dan alergia.
Aaaaaachis.
