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¿Presiones?

Vengo pateando un libro hace tiempo. Me resisto a leer. También a escribir. No se que me pasa la verdad. Últimamente prefiero ver películas sin sentido, pasar horas en Facebook, ver programas de televisión idiotas y cero productivos.

Me falta inspiración.

Del amor no hablemos, que ando en cero. ¿Deporte? Ni ganas tengo. ¿Universidad? Solo quiero terminarla de una vez. ¿Actuación? Me fascina. Pero también me complico.

La edad es un factor que me atormenta. No por la actuación, sino por la universidad. Aún no la termino, no estoy trabajando y por eso siento presión. Presión hecha por mi mismo.

Ya se acomodará todo, supongo. Sólo se que el teatro me encanta. Que por fin encontré una carrera universitaria que se lleva mejor con mi estilo de vida. Y que escribiendo esto quité un poco esa presión impuesta por mi.

Presiona a un grano Nicolás,  no te presiones a ti.

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Cuando Mia me llevó a Verónica

Hoy caminaba por un parque junto a mi perra, Mia. Fui a relajarme y a que mi perra bote el estrés ya que está todo el día dentro de mi casa. Iba paseando de lo más tranquilo y de pronto apareció una señora y me preguntó por la raza de mi perra. Luego de decirle la raza, empezó a hablarme de las desgracias que había pasado en su vida, desde el año pasado. El esposo de su hermana le había pegado. Pateado en el suelo más de 25 veces; pateando costillas, hombros y cabeza. Dice que hubieron testigos, que fueron más de 5 personas, una de ellas su hermana. Una de ellas su madre. Sin embargo, su madre dice no recordar nada, estaba ebria, y que si habla con la policía la bota de la casa a ella y a su hijo de tan solo 11 años. Ella se llama Verónica. Es madre soltera. Su ex esposo vive en Ecuador, dice tener 800 hectáreas allá y ser millonario, sin embargo, no le envía ni un sol a Perú, excusándose con que si le mandase algo su madre se aprovecharía de ello. Le ha dicho que se vaya para Ecuador con el y que allá le dará todo a ella y a su hijo. Ella no quiere. Ella quiere ver preso a Carlos, el esposo de su hermana. Verónica se retuerce de dolor aún y ya ha pasado 1 año exacto, me comentó. Su padre que vive en la selva le ha dicho que le mande un amigo suyo para que le saque la mierda. Ella no quiere. Dice que si lo hace, Carlos tendrá un motivo más para seguir pegándole en su propia casa, donde nadie la escucha, ni su propia madre. Seguíamos conversando cuando me contó que no asistió ni a la propia boda de su hermana. Que no quería ver esa boda con el «misio de mierda». En vez de la boda, salió a correr por la laguna de La Molina, a sudar un poco, desahogarse. Al regreso su madre le había pedido que cuidara la casa, por la parte de los cuartos, ya que la recepción sería en casa. Ella lo hizo y fue allí cuando encontró una vez más una prueba más del acoso por parte de Carlos. Sin embargo esta vez fue por parte de la madre de Carlos. Se encontraba en el baño de su madre, cuando tranquilamente pudo haber usado cualquiera de los tres baños disponibles para los invitados. Verónica sospechaba claramente que estaba buscando alguna joya. Es más, se lo dijo: «¿Qué busca señora? Alguna»joyita»? fue allí cuando me cuenta que el esposo de su madre apareció y le dijo «Mamá que haces, la fiesta es por allá» señalando haca afuera. Dice que él muy bien sabía como era su madre ya que el ladrón es de su misma condición, o algo así. Al día siguiente fue directamente donde su madre a decirle lo que había sucedido en plena recepción, pero su madre no le creyó una vez más.

Verónica tiene un hijo de 11 años. Me contó que una vez Carlos le rompió el dedo de la mano, pero le dijo a Lily, la madre de Verónica, que había sido de casualidad jugando. Lily le creyó. Verónica, no. El padre de Verónica sigue diciéndole que se busque uno de sus tantos amigos, se vaya con el y por fin deje esa casa de locos. Que vaya al doctor. Se saque unas placas y con la evidencia de las placas, las boletas de las medicinas mandadas por la posta hace un año y los más de 5 testigos del incidente vaya a la policía y denuncie los hechos. Ella quiere verlo preso. Ella quiere verlo lejos. No quiere verlo cerca a su hijo ni a ella nunca más. A su madre la llega a entender, ya que me contó que al final, los padres ya cuando tienen más de 70 años solo buscan creer una parte y no creen muchas cosas que suceden en la vida.

Por fin, pasados ya casi 40 minutos me dijo: «Bueno te dejo… ¿Cómo te llamas?». Nicolás le respondí. Se despidió con un beso en el cachete, diciéndome «Chau Nico, cuídate mucho. Chau Mia». Me despedí de ella, le dije que se cuidara, lo dije de corazón. Ya caminando, de espaldas a ella la escuche repetir varias veces: «En la cárcel va a terminar, a la cárcel lo tengo que meter a ese concha de su madre». No voltee la mirada, seguí caminando, hasta dejar de escucharla.

Es en estas situaciones que suceden en la vida uno llega a aprender y valorar grandes cosas. Muchas veces cree tener problemas grandes, situaciones imposibles de resolver, pero con estas cosas uno aprende que hay gente en este mundo sufriendo mucho más que uno y sin embargo sigue adelante por lograr un claro objetivo. Si es que esta historia no fue inventada, si es que esta historia no fue tan solo producto de su imaginación, espero la verdad que logre su objetivo y llegue a la felicidad al lao de su hijo y que su madre se de cuenta lo que estuvo haciendo con su hija todo este tiempo. 

No quiero quedarme con la vaga idea de que pudo suceder o si esto fue o no fue mentira. Investigaré a profundidad esta historia y prometo terminarla, si se puede, más adelante.

 

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a un Señor.

No vuelan más esas aves

Sobre la ruda tarde, señor

No comen más las muchachas

Junto al badén, señor

No duelen más las heridas

Que ella dejó, señor

No siente más ya

Lo que da vida, señor

No se arrepiente más

Lo cual lo mata, señor

No siga así, no siga

no, señor.

 

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Dejando el sistema de lado

 

Es una noche de esas que te hacen recordar el pasado. El cielo es el mismo de siempre, pero que bien se ve a veces.

Muchas cosas están ahí, por más que no las veamos. Pasamos el tiempo pensando en el pasado, recordando momentos y personas que por más que queramos no regresarán. Tal vez lo más difícil de todo sea aceptarlo. Tal vez lo más difícil sea seguir adelante.

Todo tiempo pasado fue mejor, suelen decir. Ante esto me llegó un día a la mente la idea de que si no vemos el presente de una manera positiva y llena de oportunidades nunca podremos marcarlo para que quede en el pasado como un momento para recordar.

Si es que aprovecho cosas tan simples como las que aprecié ayer, tal vez puede seguir adelante este camino tan insoportable que a veces suele parecer.

El cielo es el mismo de ayer, definitivamente. En otro contexto solía mirarlo, amarlo, quedarme pensando horas en él, en el lugar donde estaba, en lo mucho que quería quedarme ahí y lo poco que deseaba volver. Definitivamente la gente influye mucho en una persona, ya que somos humanos y estamos rodeados de ellos, pero no se como hoy me di cuenta que somos nosotros mismos los que trazamos nuestro camino.

 

A veces deseo estar solo, fumar un cigarro, ver televisión, no conversar con nadie, no tomar alcohol, no bailar, no salir, no socializar. Me limité a pensar que eso solo lo podías hacer si es que vivías solo y en un lugar lejos de casa. Me equivoqué.

 

Frases y pensamientos que mucho escuché de chico recién logro comprender. Y es que es cierto que nada en esta vida te lo pueden contar, tienes que experimentarlo por ti mismo, sentirlo y así, a golpes aprender. No quiero y nunca quise que me ayudaran o me dieran las cosas fáciles. Odio las prevenciones, y precauciones, aunque a veces tenga miedo. Pero el miedo es humano. Vencer esa barrera, mejor todavía.

 

Cuando fui a Estado Unidos me decían: Toma este tren. Queda con alguien para que te recoja. Compra esto aquí. Esto allá. No. No quiero que me digan nunca que debo tomar, donde, como, ni porque. Quiero experimentarlo por mi mismo, equivocarme de tren, llegar tarde a algún lugar, a pesar de las mil y una indicaciones para no hacerlo. Y es que la vida se llega a llenar mediante eso, experiencias que te enseñan.

 

Por medio de cada “error” conocí personas increíbles, que de haber tomado el camino fácil no habría conocido jamás. Muchas de ellas las extraño.

 

El cielo sigue allí. Las estrellas también, aunque brillen menos que allá. Yo sigo siendo el mismo. Simplemente me cambiaron de lugar, lo cual descubro hoy recién que no es un impedimento para ser quien quiera ser. Y si, ando dejando el sistema de lado.

 

maquinaria

¿Qué es la vida?


Lake Worth, Florida

Estados Unidos. 7 de marzo del 2012.

Yo, Lucrecia y David.      

¿Qué es la vida?

Pregunta que me he hecho una y otra vez.

Este año 2012 fue un gran año. Aún no termina, pero siento que ocurrieron cosas muy importantes, que ayudarán al desarrollo de mi vida y persona a futuro.

Comenzó de la mejor manera posible, en Lake Worth, Estados Unidos, con un grupo de chilenos, argentinos, peruanos, gringos y algún mexicano y colombiano por ahí. Conocí a gente de la que seré amigo toda la vida creo y aprendí que en el mundo hay mucho más que Lima. Vivir solo es una experiencia recomendable al 100%, pero sobre todo mantenerte con tu trabajo y no ser un mantenido que vive solo. Así que fácil.

Hubieron semanas que la pasé mal económicamente, con 30 dólares en el bolsillo, los cuáles me tendrían que mantener vivo hasta por 8 días a veces. Al final lo logré. Bajé de peso, pedaleé como heladero, caminé como nunca y tomé trenes como jamás lo volveré a hacer, pero valió la pena cada segundo en ese país durante esos 3 meses.

Cuando regresé a Lima solo encontré depresión. Quería estar en cualquier lugar menos en este país. Gris. Aburrido. Desconfiado. Hipócrita. Desordenado. Donde no puedes andar por la calle vestido como quieras, tener el peinado que más te guste ni simplemente ser tu mismo sin ser juzgado por los demás. Que mierda.

Pasaron los meses y no me hallaba. Me sentía perdido. Conversando con una muy buena amiga argentina, me comentó que sentía lo mismo, que Argentina le quedaba chica.

Definitivamente no era el único con ese extraño sentimiento que no me dejaba ni pensar.

Volví a los estudios, a mi nueva carrera de Comunicaciones y Publicidad, en la cual sentía que no era lo mío. Odio pasar horas en la computadora manejando programas de edición, creación o cualquier tipo de publicidad. Sentía que lo mío iba con escribir, pero el Periodismo me daba miedo, soy sincero.

Pasando el ciclo fui investigando más acerca del periodismo y descubrí que era mucho más de lo que pensaba, así que finalmente decidí pasarme a la especialidad de periodismo.

¿Qué es la vida, entonces? La vida para mi son la suma de experiencias vividas. Es encontrar lo que te apasiona y no dejar que nada ni nadie te lo quite. Es exponerte a emociones extremas. Es vivir al máximo. Experimentar de todo, obviamente sin caer en excesos. Es, sobre todas las cosas, ser tu mismo sin importar lo que digan los demás. Porque entiende, los demás siempre hablarán, pero nunca dejes que ello te limite.

Consumismo barato

Son las 6:30 de la mañana y el despertador de mi celular BlackBerry ya sonó. Conseguí este tipo de celular luego de que la mayoría de mis amigos lo compraran y debido a los planes tan baratos que salieron. Me levanto de la cama luego de pelearme por algunos minutos con las sábanas y voy al baño a bañarme. Cojo mi shampoo Ego y me doy cuenta que lo compré porque en su comercial tan recordado me hizo reflexionar acerca de usar el mismo shampoo que mi hermana y mi mamá; me compró fácil, saben como hacerlo. Una vez terminado mi baño, paso a cambiarme y ponerme desodorante, obviamente. Es un Axe, el mismo que luego de ver cientos de comerciales de cómo conquistar mujeres con ellos me llevó a darle una oportunidad: falló. Paso a la cocina a tomar mi respectivo desayuno en el cual no puede faltar mi vaso de leche chocolatada Gloria, la cual te haré crecer fuerte y sano, otro engaño publicitario en el cual caí. No como margarina sino mantequilla, luego de la cadena de mails de mi mamá sobre el cáncer que produce la margarina, quedé curado. Me paso a lavar los dientes con mi pasta dental Colgate, la recomendada por 9 de cada 10 dentistas y me dirijo a mi carro, un Toyota Yaris el cual adquirí luego de no mucho pensarlo: económico, asequible, japonés.

Llego a la universidad para un día más de clases. Abro mi mochila Jansport, la cual tengo desde tercero de media y la cual su publicidad si no me engaño; duran para toda la vida. Saco mi lapicero Faber Castell que es más que un bolígrafo y mi cuaderno Minerva, el cual por compañeros ha sido recomendado durante años. Al finalizar la clase veo la hora en mi reloj Casio G-Shock, el cual dura a cualquier caída y golpe por más fuerte que sea, y me doy cuenta que ya estoy tarde para ir a almorzar donde mi abuela.

Ante un tráfico pesado a la espera, decido sacar mi cable auxiliar y poner mi iPod en la radio, el cual obviamente me cautivo por sus fortísimas publicidades acerca de calidad y confiabilidad de la marca Apple y me dirijo a tener un agradable almuerzo.

Así podemos ver como hoy en día las marcas de las cosas que poseemos nos influyen y están presentes en nuestros días, siendo estas influyentes en nuestras decisiones de adquirirlas y adquiriéndolas influyendo en nuestros conocidos sin darnos cuenta. Bienvenidos al mundo del consumismo y la publicidad masiva y efectiva.

Ain erfo ziuq se

Aquí el primer cuento corto, o muy corto que he escrito. No me convence mucho, pero es bueno escribirlo y tenerlo guardado, porque algún día de aquí puede salir una novela o algo.

-¿Qué sería matar a alguien? Pregunta que se hizo una y otra vez antes de cometer semejante acto. Se sorprendía por su tranquilidad. Lo había cometido. Respiraba aún con tranquilidad.

-¿Vendrán después los síntomas post asesinato? Se preguntaba. Lo había hecho bien, tal cual lo muestran las películas. No había dejado rastro alguno. Usó el traje que le recomendaron, tuvo las precauciones del caso y toda la sangre fue casi como un rayo de luz tenue. Eso no la tenía intranquila, lo que la tenía así era ese extraño sentimiento de nada. Había asesinado a alguien y estaba completamente tranquila.

-De haberlo sabido antes que me sentiría así de tranquila luego de algo así la hubiese pasado mejor en la universidad, pensó.

A lo lejos escucho llantos, personas gritando con tono de desesperación. Salió del cuarto a ver que sucedía, o eso creyó hacer. Se dio con la sorpresa que no podía mover ninguna parte de su cuerpo. Estaba petrificada.

-Tal vez ya estoy sintiendo los famosos síntomas, se dijo a si misma. Miró alrededor , estaba todo oscuro y frio. Ella no recordaba así su dormitorio.

-¿Dónde estoy?, se preguntaba una y otra vez. Se esforzó como nunca antes por levantarse. Por fin lo logró. Una vez de pie miró alrededor del cuarto, no reconocía nada. Volteó a su izquierda y fue ahí cuando se vio a ella misma, echada, al lado de arreglos de flores, en un cajón de madera blanca.

¿Qué hago ahí?, se preguntó exaltada. Se miró en un espejo que se encontraba al fondo del cuarto, o al menos eso intentó, ya que no vio nada. No había reflejo alguno de su cuerpo.

¿Estoy muerta? ¿Yo? ¿Yo?, gritaba de manera repetida.

Por eso no sentí nada. Debí confundirme, pensó ya más tranquila.

Así fue como se dio la muerte de Lisa. En su intento de asesinar a Cayetana, su hermana gemela.

Lástima que no se dieran cuenta antes que sufría de esquizofrenia.

De ser a ser

Primer poema que escribí, alrededor de Julio del 2012. Luego de leer algunos libros e inspirado en un curso que llevé en la universidad me animé a escribir un poema. Luego de meses sin acordarme de el, lo encontré traspapelado en un cuaderno viejo y la verdad me gustó mucho.

Cruel ser misterioso…

Bello ser abierto al mundo

Donde lo único que se asemeja

Es la palabra ser.

Ser cruel y misterioso

Ser bello y abierto

Donde la palabra ser

Cambia… a verbo y

Se pierde en el blanco

Mundo donde las palabras

Toman vida y la vida

Desvanece, lentamente.

Quisiera

Esto lo escribí en la parte de atrás de un cuaderno, como la mayoría de las cosas que he escrito. Fue justo cuando regresé de viaje de Estados Unidos, me sentía perdido en Perú, sintiendo que me queda chico a comparación de la experiencia vivida allá. Sigo sintiendo lo mismo. Necesito huir de este país, lo antes posible.

Indiferencia por parte de ella logró terminar de cometer tan gran pensamiento de seguir o no en tan complicada situación. Querer tener algo que a la luz del día es inalcanzable, y a la luz de la luna tan real, que hasta los vecinos reconocen sus rostros y mascotas.

Lástima que cada mañana termine gran sueño, donde la madre se convierte en esperanza y el padre en un simple soñador.