en silencio.

Me fui a buscar el mar. A perdonarlo por aquella vez que me quiso obligar a ir hacía donde aún no quiero ir. A la vez que tras una buena y fuerte pelea casi me apaga para siempre.

Me fui buscando reconexión y alejarme de la presión. Me fui a aprender desde lo más sencillo de su definición. Me fui consciente que no sé nada y que el aprender es minuto a minuto si estás presente.

No quise usar zapatos ni reloj. No quise ver con los ojos, sino solo sentir. No le di espacio al miedo y olvidé de los prejuicios.

Me fui a buscar el mar. Me fui a perdonarlo.

Me fui a encontrarme en sus olas y a aprenderme a perdonar en silencio.

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