Cuesta cuesta arriba.

Me enredo entre pensamientos. Quiero pensar sobre algo, específico, y un nuevo pensamiento se cuela en la cola y gana protagonismo. Deja al previamente pensado y desordena la solución que le buscaba al problema.

A veces no son problemas en los que ando pensando: más bien soluciones. Pero el procedimiento siempre es el mismo, y sea problema o solución, queda olvidado por un nuevo pensamiento colón.

Si la proyección está clara, y a alguna respuesta estoy llegando, no importa. Igual aparece siempre una nueva tarea, un nuevo integrante, una nueva motivación que hace olvidar la previamente estudiada y es dejada.

Me cuesta atender, hasta en temas de mi interés. Y me cuesta aceptarlo por más conciencia que tenga del hecho. Me cuesta escribir y encontrarle un sentido a botar letras sobre el blanco. Me cuesta recordar el nombre del blog y el por qué fue creado.

Y recuerdo, todo, al instante de darle al botón de publicar.

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