Tengo ganas de escribirte algo corto. Y muy directo.
Tengo ganas de ver cómo andas. Cómo vives.
Creo si lo lees, o me escuchas, creerás que hablo de ti. Y es que si llegas a leer esto. Es que tal vez el autor del texto debiste ser tú.
Porque yo solo ando tipeando letras en una hoja en blanco.
Corrigiendo tildes, la estructura y dándole clic a publicar.
La que anduvo entrometida, la curiosa, la que no pudo simplemente con las ganas fuiste tú. Yo solo tengo ganas de ver cómo andas.
Y con las ganas me quedaré.
Tú tuviste ganas. Las mismas que yo. Y ahora lo sabes.
Sabes lo que yo aún no sé.
