Sole.

Es la Soledad la que a veces me acompaña. Y no la amiga de mi hermana, la de los ojos claros, sino ésta que no me habla, a pesar de mis preguntas.

Y es que yo pregunto mucho, eso sí lo tengo claro. Pregunto y re pregunto, y no basto con hablarlo. Muchas veces hasta actúo, tratando así de hacerme entender. Hago mímicas y canto y hasta cito a uno que otro autor.

Y es que yo pregunto mucho. Mi cerebro nunca para. Y cuando duermo me pregunto si ahí estás para escucharme. Y tú me miras y no dices nada, ni una sílaba. Ni una palabra. Sólo escucho tu respiro, el cual confundo con el mío. Con el mismo «Hasta mañana» que contesto yo a mí mismo.

Y es que así me tienes Sole, solo, sordo y sin respuesta. Loco ando de la mente ¡Ay me duele la cabeza!

Y no te pido mucho, en serio. Lo mío son solo preguntas. Son respuestas las que anhelo. Son palabras que me entiendan.

Soledad, ¿Cómo andas sola por la vida de lamentos? ¿Soy yo quien se anda lamentando? ¿O es que ya perdí el aliento?

Deja un comentario