Escuché una vez, tras una despedida, que A le decía a B: «Te extrañaré… fue lindo esto…» Y yo, al igual que tú, no entendía nada de esa relación. No sabía si eran novios, amigos, familia, si se conocían de toda la vida o si se acababan de conocer, recién, en la estación. La respuesta de B fue la que me dejó un poco pensando y llevó a escribir esto, ahora, sentado en el micro, siendo las 17:44 yendo al estadio a ver al equipo de mis amores. Y bueno, B le dijo a A: «No es posible que me extrañes… porque yo te llevaré conmigo siempre, y tú me llevarás siempre a mi contigo. Ahora que hemos tenido esto será imposible separarte de mi vida».
Si lo lees una vez por ahí que no te deje mucho, que lo tomes como un final cursi de película gringa y ya está. Si lo repites unas cuantas veces puede que te pase lo que a mí, lo tomes personal y te haga acordar mucho a alguien.
Y es que es verdad, por más fugaz que haya sido el encuentro entre dos personas, y si es que algo llegó a marcarlos será imposible que se extrañen… porque para extrañar uno no tiene que tener… y por ejemplo yo a ti… aún te llevo aquí conmigo.

