Diario es día a día.

Vamos caminando juntos. Estamos uno al lado del otro. En un momento me pierdo mirando el lejano horizonte y tú te detienes para recoger una envoltura tirada en el piso. Yo no me doy cuenta y sigo caminando. Doy como quince pasos más y aun no me doy cuenta. Tú estás buscando donde hay un basurero para botar la envoltura. Miras a la izquierda, a la derecha, atrás, y por fin ves un tacho. Te diriges a él. Botas lo recogido del piso, te limpias las manos con el jean y levantas la mirada para buscarme. Y no me ves. No me encuentras. Te paras sobre los dedos de los pies, buscando crecer algunos centímetros y tener un mejor campo de visión. Pero no logras verme. Miras atrás, a la derecha, izquierda, al frente. Nada. Y es que yo ya no estoy. Al igual que tú, que ya no estás. Porque ya ambos nos fuimos. Ya ambos nos dejamos. Pero sé dónde vas. Y sé porque estás ahí.

Y tú, ¿Sabes dónde estoy? ¿Sabes dónde fui?

Que ando un poco perdido, queriendo más de ti.

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