Una sola mirada. Una sola palabra. Una intención de motivación positiva pudo haberme salvado esa noche.
Una lágrima. Sed de ilusiones.
Memoria difusa.
Sentimientos. Mezclados. Y extraños.
¿Te llamo? No, mejor no.
Y te escribo: te extraño.
Y tú eres como una institución. Como la burocracia. Eres procesos. Eres tediosa. Difícil. Lo opuesto a llevadero.
Y como te gusta quejarte de esto. Llanto.
Ira.
Malestar.
Y me nace decirlo: Acción. Reacción.
Risas. Insultos. Jódete.
¿Me jodo? Si ya estoy jodido.
¿Cómo decirle a un ahogado que se ahogue?
Más bien revive. Desahuévate.
Pero sigo ahí. Y me jodo. Si ya ando jodido. Si me tienes jodido.
