Cototo.

Tengo poco espacio, así que iré despacio: lo extraño.
Evito y evité verlo para que así el dolor sea menos fuerte. No funcionó.
Sé que es puro y sincero.
Sé que el vive feliz y a pleno.
Su humildad no puede ser medida.
Y el amor por su madre, tampoco.
Todos quisieramos tener aunque sea un poco de este ser, que te abraza con ternura y baila al ritmo que su mente le ordena.

Él es único. Él no es prejuicioso. Él emana una tranquilidad envidiable. Él ríe. Él contagia su energía positiva. Y él está lejos.

Yo lo extraño. Y temo ser un extraño.
Ya pronto nos veremos.

Contando los días.

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