Saltando y soltando.

La incómoda postura de la elocuencia de los seres, que buscando su propio beneficio corroen el mundo. Entero.

¡Atención! Cabeza gacha solo para perseguir tus sueños y cabeza arriba para estar alerta. Alerta de que nadie se meta en este camino complicado ante la vista de tantos operarios del sistema.

Son voces, sonidos, estornudos y risas las que me acompañan estos días. Voces que no elegí escuchar, pero ante un mal necesario debo tolerar.

La curiosidad se aproxima y todos ya están de pie. O viene el fracaso o viene el éxito. O viene la burla o viene el saludo. Viene lo bueno o viene lo malo, que ojalá no venga.

Y hay un límite medido en meses, para saber si tu vida dependerá de extras o se podrá llegar al rol protagónico, dejando el egocentrismo de lado.

Las páginas van quedando largas, por más que la punta del lápiz vaya disminuyendo. Disminuyendo como las ganas de seguir escribiendo, y de levantar la cabeza y ver una realidad entristecedora. Realidad medida en voces, risas, muchas ellas, mucho tiempo, varias ideas y hartas ganas.

Te ruego te quedes aquí. Te ruego me dejes vivir. Yo ruego poderlo decir. No muero solo. Yo muero feliz.

Deja un comentario