Debe ser que lo pensó mucho.
Cada movimiento era perfecto
Cada respiro era el necesario
Cada paso resultaba la medida exacta de los kilómetros a recorrer
Todo el tiempo recorría a la velocidad de él.
Él dominaba el cielo
Él dominaba sus ansias
Y a las penas, él les hablaba
Que se calmen les decía.
Que no se preocupen.
Que acá estaba él, aunque a muchos eso no les daba confianza.
Ella estaba ahí.
Ella esperaba los calculados pasos que él daba.
Ella confiaba.
Confiaba en él.
Él y ella ahora son él, ella y él.
Él no llegó.
Ella no esperó a él y él se aprovechó.
