Hoy caminaba por un parque junto a mi perra, Mia. Fui a relajarme y a que mi perra bote el estrés ya que está todo el día dentro de mi casa. Iba paseando de lo más tranquilo y de pronto apareció una señora y me preguntó por la raza de mi perra. Luego de decirle la raza, empezó a hablarme de las desgracias que había pasado en su vida, desde el año pasado. El esposo de su hermana le había pegado. Pateado en el suelo más de 25 veces; pateando costillas, hombros y cabeza. Dice que hubieron testigos, que fueron más de 5 personas, una de ellas su hermana. Una de ellas su madre. Sin embargo, su madre dice no recordar nada, estaba ebria, y que si habla con la policía la bota de la casa a ella y a su hijo de tan solo 11 años. Ella se llama Verónica. Es madre soltera. Su ex esposo vive en Ecuador, dice tener 800 hectáreas allá y ser millonario, sin embargo, no le envía ni un sol a Perú, excusándose con que si le mandase algo su madre se aprovecharía de ello. Le ha dicho que se vaya para Ecuador con el y que allá le dará todo a ella y a su hijo. Ella no quiere. Ella quiere ver preso a Carlos, el esposo de su hermana. Verónica se retuerce de dolor aún y ya ha pasado 1 año exacto, me comentó. Su padre que vive en la selva le ha dicho que le mande un amigo suyo para que le saque la mierda. Ella no quiere. Dice que si lo hace, Carlos tendrá un motivo más para seguir pegándole en su propia casa, donde nadie la escucha, ni su propia madre. Seguíamos conversando cuando me contó que no asistió ni a la propia boda de su hermana. Que no quería ver esa boda con el «misio de mierda». En vez de la boda, salió a correr por la laguna de La Molina, a sudar un poco, desahogarse. Al regreso su madre le había pedido que cuidara la casa, por la parte de los cuartos, ya que la recepción sería en casa. Ella lo hizo y fue allí cuando encontró una vez más una prueba más del acoso por parte de Carlos. Sin embargo esta vez fue por parte de la madre de Carlos. Se encontraba en el baño de su madre, cuando tranquilamente pudo haber usado cualquiera de los tres baños disponibles para los invitados. Verónica sospechaba claramente que estaba buscando alguna joya. Es más, se lo dijo: «¿Qué busca señora? Alguna»joyita»? fue allí cuando me cuenta que el esposo de su madre apareció y le dijo «Mamá que haces, la fiesta es por allá» señalando haca afuera. Dice que él muy bien sabía como era su madre ya que el ladrón es de su misma condición, o algo así. Al día siguiente fue directamente donde su madre a decirle lo que había sucedido en plena recepción, pero su madre no le creyó una vez más.
Verónica tiene un hijo de 11 años. Me contó que una vez Carlos le rompió el dedo de la mano, pero le dijo a Lily, la madre de Verónica, que había sido de casualidad jugando. Lily le creyó. Verónica, no. El padre de Verónica sigue diciéndole que se busque uno de sus tantos amigos, se vaya con el y por fin deje esa casa de locos. Que vaya al doctor. Se saque unas placas y con la evidencia de las placas, las boletas de las medicinas mandadas por la posta hace un año y los más de 5 testigos del incidente vaya a la policía y denuncie los hechos. Ella quiere verlo preso. Ella quiere verlo lejos. No quiere verlo cerca a su hijo ni a ella nunca más. A su madre la llega a entender, ya que me contó que al final, los padres ya cuando tienen más de 70 años solo buscan creer una parte y no creen muchas cosas que suceden en la vida.
Por fin, pasados ya casi 40 minutos me dijo: «Bueno te dejo… ¿Cómo te llamas?». Nicolás le respondí. Se despidió con un beso en el cachete, diciéndome «Chau Nico, cuídate mucho. Chau Mia». Me despedí de ella, le dije que se cuidara, lo dije de corazón. Ya caminando, de espaldas a ella la escuche repetir varias veces: «En la cárcel va a terminar, a la cárcel lo tengo que meter a ese concha de su madre». No voltee la mirada, seguí caminando, hasta dejar de escucharla.
Es en estas situaciones que suceden en la vida uno llega a aprender y valorar grandes cosas. Muchas veces cree tener problemas grandes, situaciones imposibles de resolver, pero con estas cosas uno aprende que hay gente en este mundo sufriendo mucho más que uno y sin embargo sigue adelante por lograr un claro objetivo. Si es que esta historia no fue inventada, si es que esta historia no fue tan solo producto de su imaginación, espero la verdad que logre su objetivo y llegue a la felicidad al lao de su hijo y que su madre se de cuenta lo que estuvo haciendo con su hija todo este tiempo.
No quiero quedarme con la vaga idea de que pudo suceder o si esto fue o no fue mentira. Investigaré a profundidad esta historia y prometo terminarla, si se puede, más adelante.

