Es una noche de esas que te hacen recordar el pasado. El cielo es el mismo de siempre, pero que bien se ve a veces.
Muchas cosas están ahí, por más que no las veamos. Pasamos el tiempo pensando en el pasado, recordando momentos y personas que por más que queramos no regresarán. Tal vez lo más difícil de todo sea aceptarlo. Tal vez lo más difícil sea seguir adelante.
Todo tiempo pasado fue mejor, suelen decir. Ante esto me llegó un día a la mente la idea de que si no vemos el presente de una manera positiva y llena de oportunidades nunca podremos marcarlo para que quede en el pasado como un momento para recordar.
Si es que aprovecho cosas tan simples como las que aprecié ayer, tal vez puede seguir adelante este camino tan insoportable que a veces suele parecer.
El cielo es el mismo de ayer, definitivamente. En otro contexto solía mirarlo, amarlo, quedarme pensando horas en él, en el lugar donde estaba, en lo mucho que quería quedarme ahí y lo poco que deseaba volver. Definitivamente la gente influye mucho en una persona, ya que somos humanos y estamos rodeados de ellos, pero no se como hoy me di cuenta que somos nosotros mismos los que trazamos nuestro camino.
A veces deseo estar solo, fumar un cigarro, ver televisión, no conversar con nadie, no tomar alcohol, no bailar, no salir, no socializar. Me limité a pensar que eso solo lo podías hacer si es que vivías solo y en un lugar lejos de casa. Me equivoqué.
Frases y pensamientos que mucho escuché de chico recién logro comprender. Y es que es cierto que nada en esta vida te lo pueden contar, tienes que experimentarlo por ti mismo, sentirlo y así, a golpes aprender. No quiero y nunca quise que me ayudaran o me dieran las cosas fáciles. Odio las prevenciones, y precauciones, aunque a veces tenga miedo. Pero el miedo es humano. Vencer esa barrera, mejor todavía.
Cuando fui a Estado Unidos me decían: Toma este tren. Queda con alguien para que te recoja. Compra esto aquí. Esto allá. No. No quiero que me digan nunca que debo tomar, donde, como, ni porque. Quiero experimentarlo por mi mismo, equivocarme de tren, llegar tarde a algún lugar, a pesar de las mil y una indicaciones para no hacerlo. Y es que la vida se llega a llenar mediante eso, experiencias que te enseñan.
Por medio de cada “error” conocí personas increíbles, que de haber tomado el camino fácil no habría conocido jamás. Muchas de ellas las extraño.
El cielo sigue allí. Las estrellas también, aunque brillen menos que allá. Yo sigo siendo el mismo. Simplemente me cambiaron de lugar, lo cual descubro hoy recién que no es un impedimento para ser quien quiera ser. Y si, ando dejando el sistema de lado.

