Consumismo barato

Son las 6:30 de la mañana y el despertador de mi celular BlackBerry ya sonó. Conseguí este tipo de celular luego de que la mayoría de mis amigos lo compraran y debido a los planes tan baratos que salieron. Me levanto de la cama luego de pelearme por algunos minutos con las sábanas y voy al baño a bañarme. Cojo mi shampoo Ego y me doy cuenta que lo compré porque en su comercial tan recordado me hizo reflexionar acerca de usar el mismo shampoo que mi hermana y mi mamá; me compró fácil, saben como hacerlo. Una vez terminado mi baño, paso a cambiarme y ponerme desodorante, obviamente. Es un Axe, el mismo que luego de ver cientos de comerciales de cómo conquistar mujeres con ellos me llevó a darle una oportunidad: falló. Paso a la cocina a tomar mi respectivo desayuno en el cual no puede faltar mi vaso de leche chocolatada Gloria, la cual te haré crecer fuerte y sano, otro engaño publicitario en el cual caí. No como margarina sino mantequilla, luego de la cadena de mails de mi mamá sobre el cáncer que produce la margarina, quedé curado. Me paso a lavar los dientes con mi pasta dental Colgate, la recomendada por 9 de cada 10 dentistas y me dirijo a mi carro, un Toyota Yaris el cual adquirí luego de no mucho pensarlo: económico, asequible, japonés.

Llego a la universidad para un día más de clases. Abro mi mochila Jansport, la cual tengo desde tercero de media y la cual su publicidad si no me engaño; duran para toda la vida. Saco mi lapicero Faber Castell que es más que un bolígrafo y mi cuaderno Minerva, el cual por compañeros ha sido recomendado durante años. Al finalizar la clase veo la hora en mi reloj Casio G-Shock, el cual dura a cualquier caída y golpe por más fuerte que sea, y me doy cuenta que ya estoy tarde para ir a almorzar donde mi abuela.

Ante un tráfico pesado a la espera, decido sacar mi cable auxiliar y poner mi iPod en la radio, el cual obviamente me cautivo por sus fortísimas publicidades acerca de calidad y confiabilidad de la marca Apple y me dirijo a tener un agradable almuerzo.

Así podemos ver como hoy en día las marcas de las cosas que poseemos nos influyen y están presentes en nuestros días, siendo estas influyentes en nuestras decisiones de adquirirlas y adquiriéndolas influyendo en nuestros conocidos sin darnos cuenta. Bienvenidos al mundo del consumismo y la publicidad masiva y efectiva.

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